La correspondencia no es un soliloquio, sino que se sostiene con un interlocutor, un otro que tambien mira, que tambien elige, que tambien fotografia, dibuja, piensa. (...) La correspondencia pasa por momentos fluidos y de estancamiento, de comunicaciones inmediatas a otras lentas, postergadas. Sin perder el caracter ludico, pasa por momentos dificiles. Hay duda, provocacion, espontaneidad. Hay sorpresa, placer, frustracion.
Si el autor se libera de su Yo creativo como principal referente y ensaya una construcción visual a dos manos, un modo de ver compartido, la fotografia y la creacion de imagenes se acercan a la interpretacion musical. El resultado es un duo de imagenes sin partitura, improvisado. Una composición visual, una narrativa subjetiva, que invita a una interpretación abierta. Una poetica que sugiere imagenes a un tercero, al que ve, para que se relacione con ellas a traves de su propia mirada. Hay suma de tres, un numero mucho más grande que uno.
[1=1=3 - Marcelo Brodsky]